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¿Por qué una bomba de agua pierde presión? 7 causas habituales y cómo solucionarlo

Publicado por: Antonio Sánchez Lara

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Cuando una bomba de agua pierde presión, el problema puede afectar directamente al funcionamiento de toda la instalación. Menor caudal, dificultad para abastecer determinados puntos, arranques continuos o un funcionamiento irregular son algunas de las señales que pueden indicar que el sistema necesita una revisión.

La pérdida de presión no siempre significa que la bomba esté averiada. En muchas ocasiones, el origen se encuentra en otros componentes de la instalación, como tuberías, válvulas, filtros o sistemas de control.

Por eso, antes de sustituir una bomba, es importante identificar correctamente qué está provocando el problema.

A continuación, repasamos algunas de las causas más habituales por las que una bomba de agua puede perder presión y qué aspectos conviene revisar.

1. Desgaste de la bomba de agua

Con el paso del tiempo y las horas de funcionamiento, los componentes internos de una bomba pueden sufrir desgaste.

Ese deterioro puede reducir progresivamente su capacidad para generar el caudal y la presión necesarios. Si la bomba tarda más en alcanzar la presión adecuada, trabaja durante más tiempo o presenta una pérdida progresiva de rendimiento, puede ser necesario revisar su estado.

El desgaste puede afectar a distintos componentes, por lo que un diagnóstico técnico permite determinar si es suficiente con reparar determinadas piezas o si resulta más conveniente sustituir el equipo.

2. Rodete deteriorado o bloqueado

El rodete es uno de los elementos fundamentales de muchas bombas centrífugas. Su función es transmitir energía al agua para generar movimiento y presión.

Cuando el rodete está desgastado, deteriorado o parcialmente bloqueado por suciedad, residuos o sedimentos, la bomba puede continuar funcionando pero con un rendimiento inferior al habitual.

Esto puede traducirse en una reducción del caudal y de la presión disponible en la instalación.

Una inspección del equipo permite comprobar el estado del rodete y determinar si necesita limpieza, reparación o sustitución.

3. Filtros o tuberías obstruidas

Una obstrucción en la instalación puede limitar el paso del agua incluso cuando la bomba funciona correctamente.

Filtros saturados, acumulación de sedimentos, incrustaciones o suciedad en las tuberías pueden aumentar la resistencia hidráulica y provocar una disminución del caudal disponible.

En estos casos, el problema no siempre está directamente en la bomba.

La revisión de filtros, tuberías y otros elementos de paso debe formar parte del diagnóstico cuando se detecta una pérdida de presión.

Mantener estos componentes limpios también contribuye a que la bomba trabaje en mejores condiciones y evita esfuerzos innecesarios.

4. Entrada de aire en el sistema

La presencia de aire en determinados sistemas de bombeo puede provocar un funcionamiento irregular y afectar a la capacidad de la bomba para impulsar agua correctamente.

Una entrada de aire puede producirse por diferentes motivos, como problemas de estanqueidad, conexiones inadecuadas o incidencias en la línea de aspiración.

Entre las señales que pueden aparecer se encuentran ruidos anormales, fluctuaciones de presión o una pérdida aparente de rendimiento.

Detectar el punto por el que entra aire y corregirlo es fundamental para recuperar un funcionamiento adecuado.

5. Válvulas defectuosas

Las válvulas regulan el paso del agua y tienen una función importante dentro de una instalación hidráulica.

Una válvula parcialmente cerrada, deteriorada o que no funcione correctamente puede restringir el caudal y provocar problemas de presión.

También pueden producirse pérdidas si determinados elementos no mantienen correctamente el agua dentro del circuito cuando la bomba está parada.

Por este motivo, durante una revisión conviene comprobar que las válvulas abren y cierran correctamente y que no existen fugas o restricciones.

6. Presostato o sistema de control mal regulado

En muchas instalaciones, la puesta en marcha y parada de la bomba depende de un presostato, variador de frecuencia u otro sistema de control.

Si estos elementos están mal regulados o presentan algún fallo, la bomba puede arrancar o detenerse en momentos inadecuados.

Esto puede provocar que la instalación no alcance la presión esperada, que aparezcan oscilaciones o que la bomba realice arranques demasiado frecuentes.

La regulación debe adaptarse a las características de la instalación y a las necesidades reales de consumo.

Un ajuste incorrecto no solo puede afectar a la presión, sino también al funcionamiento general y a la vida útil del equipo.

7. Bomba mal dimensionada para la instalación

Una bomba debe seleccionarse teniendo en cuenta las necesidades reales de caudal y presión del sistema.

Si el equipo instalado no tiene capacidad suficiente para vencer las pérdidas de carga de las tuberías, la altura requerida o el consumo simultáneo de la instalación, puede trabajar correctamente desde el punto de vista mecánico pero no ofrecer las prestaciones necesarias.

Este problema puede hacerse especialmente evidente cuando aumenta la demanda de agua.

Por ello, antes de sustituir una bomba por otra similar, es recomendable comprobar si el equipo está correctamente dimensionado para la instalación.

¿Y si el problema es eléctrico?

Aunque muchas pérdidas de presión tienen un origen hidráulico o mecánico, también pueden existir problemas eléctricos que afecten al rendimiento de la bomba.

Una alimentación inadecuada, fallos en el motor eléctrico o determinadas anomalías en los sistemas de control pueden impedir que el equipo trabaje en las condiciones previstas.

Por eso, un diagnóstico completo debe tener en cuenta tanto la parte hidráulica como la eléctrica.

¿Qué hacer cuando una bomba de agua pierde presión?

Cuando aparece una pérdida de presión, sustituir directamente la bomba no debería ser siempre la primera opción.

Es recomendable revisar el sistema en conjunto y comprobar aspectos como:

  • Estado de la bomba y del rodete.
  • Limpieza de filtros y tuberías.
  • Posibles entradas de aire.
  • Funcionamiento de válvulas.
  • Regulación del presostato o sistema de control.
  • Dimensionado de la bomba.
  • Estado eléctrico del motor y de la instalación.

Localizar correctamente la causa evita intervenciones innecesarias y permite aplicar la solución más adecuada.

Mantenimiento preventivo para evitar pérdidas de presión

Una revisión periódica puede ayudar a detectar muchos de estos problemas antes de que provoquen una pérdida importante de rendimiento.

Cambios en el ruido, disminución progresiva del caudal, arranques más frecuentes, oscilaciones de presión o un aumento del tiempo de funcionamiento pueden ser señales de que algún componente necesita atención.

El mantenimiento preventivo de bombas de agua permite comprobar el estado del equipo, detectar desgaste, revisar elementos de control y garantizar que la instalación funciona dentro de los parámetros adecuados.

Servicio técnico de bombas de agua en Córdoba

En Antonio Sánchez Lara S.L. contamos con experiencia en la revisión, reparación, mantenimiento y venta de bombas de agua para diferentes tipos de instalaciones.

Nuestro equipo puede revisar tanto el estado de la bomba como los elementos asociados al sistema para determinar el origen de una pérdida de presión y valorar la solución más adecuada en cada caso.

Si notas una disminución de presión, ruidos anormales o un funcionamiento diferente al habitual, realizar una revisión a tiempo puede evitar que el problema termine generando una avería de mayor alcance.

Bobinados Sanchez Lara
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